Juana Manso (1819-1875)


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Fue una sobresaliente escritora y pedagoga, autora del primer libre de Historia Argentina para escuelas. Siempre defendió la posición y los intereses de los sectores que para ella eran los más postergados de la sociedad: los niños y la mujer.

En 1840, cuando tenía 20 años, su familia debió exiliarse en Montevideo, perseguida por el gobierno de Juan Manuel de Rosas. Allí comenzó a publicar, con seudónimo, sus primeros poemas. También en Montevideo, fue nombrada directora de una escuela de niñas.

Más tarde, en Brasil, Juana escribió junto a su esposo, un violinista, obras teatrales como La Familia Morel, A Saloia, A Esmeralda, Rosas, obteniendo gran éxito. En 1851 lanzó su primer semanario, el Jornal das Senhoras, con poemas, crónicas sociales, partituras, que se complementaron con artículos dedicados a la educación de la mujer y su emancipación.

Convocó a la mujer a luchar por sus derechos, por una vida digna y por la instrucción, sin dejar de generar polémica. Juana publicó: "Vosotros, ricos, ¿por qué no las educáis ilustradas, en vez de criarla para el goce brutal? Y vosotros, pobres ¿por qué le cerráis torpemente la vereda de la industria y el trabajo, y la colocáis entre la alternativa de la prostitución y la miseria?".

En 1859, ya de vuelta en Buenos Aires, le presentaron a Domingo Faustino Sarmiento. Como ambos coincidían en promover las escuelas públicas y mixtas, cuando Sarmiento fundó la Escuela de Ambos Sexos Nº 1, Juana fue nombrada su directora. También participó de los Anales de la Educación, publicación creada por Sarmiento para difundir nuevos planes de enseñanza.

Durante la presidencia de Sarmiento, Juana promovió la fundación de bibliotecas, fue la primera mujer vocal del Departamento de Escuelas en 1869 e impulsó en 34 establecimientos su método de enseñanza. Desterró el castigo físico, introdujo el inglés, las planillas por asistencia, la realización de concursos para los puestos directivos, promovió un proyecto de profesionalización docente en la legislatura de Buenos Aires.

En 1871, fue incorporada por Nicolás Avellaneda en la Comisión Nacional de Escuelas, siendo la primera mujer que ocupó ese cargo. La atacaron brutalmente para que renuncie. Murió 4 años después.