20.11.2014

La Costanera Sur recupera el espigón Plus Ultra

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Después de 12 años, el espigón Plus Ultra vuelve a funcionar como la entrada principal a la Reserva Ecológica Costanera Sur. Ubicado a la altura de la fuente de Las Nereidas, fue cerrado en 2002 por su estado de abandono.

Al mismo tiempo, quedó inaugurado un nuevo predio  de 16 hectáreas perteneciente al ex obrador de Covimet, que ya fue anexado a la Reserva Ecológica.

Por ahora, sólo tiene fines educativos y su ingreso está habilitado únicamente para establecimientos escolares. Probablemente hacia marzo del próximo año se extiendan las visitas guiadas al público en general.

Su recuperación llevó un año y en una recorrida que hicimos fue increíble comprobar cómo en un lugar en donde predominaban cemento, hormigón y escombros, hoy brota y crece la naturaleza sin reparos.

El terreno fue rellenado con tierra proveniente de la obra del Metrobus, mientras que los canteros se construyeron sobre una base de material orgánico que es removido periódicamente durante la limpieza de la Laguna de los Coipos. Se trata de un material muy útil ya que puede aprovecharse como compost y ayuda a la proliferación de la vegetación en los canteros.

El predio también cuenta con un importante vivero de plantas nativas.

Antecedentes del Espigón Plus Ultra

El Espigón fue construido en 1918 pero recibió su nombre diez años después, cuando se colocó en su remate una estatua de Ícaro, que conmemora la travesía del hidroavión Plus Ultra entre Palos de la Frontera y Buenos Aires en 1926, que fue el primer vuelo entre España y América. La obra fue esculpida en bronce por José Lorda.

Como la Costanera Sur, el Espigón fue un paseo muy popular durante la primera mitad del siglo veinte ya que era un mirador al Río de la Plata. El agua del río llegaba hasta las escalinatas de la parte inferior de la construcción, donde estaban los vestuarios para los bañistas.

A partir de la década del 50, con el deterioro en la calidad del agua, los porteños dejaron de bañarse en el río y así comenzó un gradual abandono del lugar.

La situación empeoró a partir de 1978, cuando empezaron a volcarse escombros en la ribera. Las aguas del río fueron perdieron terreno en medio de un relleno en el que comenzó a crecer la vegetación y, de esta manera, el Espigón dejó de estar en contacto con la costa y a su alrededor empezaron a crecer los primeros pastizales.

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