27.12.2017

Las Mujeres de Puerto Madero


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Puerto Madero rinde tributo a destacadas mujeres, muy conocidas algunas; postergadas, abandonadas, otras. Hasta 1989, año en que se dispuso este homenaje, apenas veinticuatro calles de la ciudad de Buenos Aires, tenían nombre de mujer.

Las mujeres que dan nombre a las calles, plazas y bulevares del barrio, cambiaron las reglas: ellas creyeron en sus propias potencias. Y en sus derechos. Y lucharon hasta conseguirlos. Lejos de mezquindades, inmersas en trabajo y esfuerzo cotidia¬nos, estas pioneras bregaron para conquistar aquello que la mayoría ni siquiera se planteaba: vivir en un mundo común a varones y mujeres, con igualdad de oportunidades.

Algunas vieron logros. Otras no. Ninguna se detuvo en esos temas. Vislumbraban horizontes que iban mu¬cho más allá de sus egos. Estas mujeres, de diferentes ideas, distintos orígenes y muy diversas posiciones económicas y sociales, tienen un común denominador: todas trabajaron por una sociedad mejor. Para ellas. Y para quienes llegamos después.

Hechos que hoy damos por naturales, lógicos, corrientes, son fruto de la contienda pacífica, perseverante, perspicaz, de estas mujeres. Ellas padecieron persecuciones, discriminación y otras graves dificultades. Varias de ellas hubieran podido evitar tamaños bretes y vivir, serenas, bajo el amparo de sus legítimas riquezas. Ninguna se amilanó. Sostuvieron sus convicciones. Y las transformaron en hechos concretos.

Alicia Moreau de Justo, por ejemplo: en sus tiempos de juventud, era rígida norma social que una mujer "decente" salía a la calle, inexorablemente con una chaperona, un hermano, mayor o menor, o cualquier otra persona que pudiese acompañarla. Alicia, solita, tomaba el tranvía hasta "las lejanías" de Barracas, para dar charlas sobre tuberculosis, alcoholismo, tabaquismo, sífilis, temas que esa chica de cuerpo frágil y espíritu fuerte, abordaba ante auditorios desbordantes de obreros. Ellos la miraban deslumbrados, como si estuviesen ante una experiencia mística.

Las biografías de Lola Mora, Julieta Lanteri, Juana Manso son algunos de los capítulos de este libro. También Mariquita Sánchez. En inusual acción para su época, ella eligió al hombre de sus pasiones, su primo segundo: Martín Jacobo Thompson. Eran tiempos en que muchas chicas, acorraladas por el mandato familiar, se resignaban a vivir junto a un marido que repelían. O evitaban ese destino convirtiéndose en monjas. Mariquita, sin proponérselo, se erigió como la primera mujer que llevó un problema privado al ámbito público: con Martín Thompson presentaron juicio de disenso ante las autoridades virreinales. Esos trámites legales, más la presión familiar, y social, duraron tres años. Hasta que el virrey Sobremonte otorgó, de oficio, el permiso para que se concretase el casamiento.

"Mujeres de Puerto Madero" también propone espacio para la ficción literaria, la biografía de Regina Pacini, es un reportaje, imaginado.

Niní Marshall es el único de los treinta y cuatro nombres, elegido por la gente. NuevoMadero.com organizó el certamen. Se postularon siete nombres; surgió Niní, con casi la mitad de los votos.

"Mujeres de Puerto Madero". Abordar estas biografías es hablar de pasión, pugnas, consagraciones. Y un singular estímulo para nuestros días.


. Paula Margules y María Esther Bazo Dominguez, autoras del libro "Mujeres de Puerto Madero", de Editorial Atlántida.

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