Micaela Bastidas y Puyucava (1742-1781)


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Nació en Perú, en el distrito de Tamburco - Abancay, y en 1760 se casó con José Gabriel Condorcanqui Noguera Túpac Amaru, cacique de Pampamarca, Tungasuca y Surimana. Su esposo descendía en línea recta de doña Juana Pilcowaco, hija del último inca Túpac Amaru, ajusticiado por el virrey Toledo en la plaza del Cuzco el año 1572.

Micaela fue una mujer excepcional: tenía un carácter fuerte, era decidida, crítica y emprendedora. Madre de tres hijos, durante la rebelión que encabezó su esposo se convirtió en conductora y capitana de las fuerzas rebeldes. Fue compañera leal y confidente del jefe del movimiento revolucionario y su participación fue clave para ganar adeptos en la sublevación contra los conquistadores españoles.

La rebelión se desató en Tinta el 4 de noviembre 1780. El corregidor Arriaga fue apresado y ejecutado por orden Túpac Amaru. Fue la insurrección popular más grande en la historia del Virreinato. Micaela se destacó dando aliento a las tropas, mediante la atención de la retaguardia, y el aprovisionamiento de las huestes. Una vez la vieron cargando en su mantilla las municiones necesarias.

Al frente de nutridas huestes y después de vencer a un ejército de 1.200 españoles en Sangarará, Túpac Amaru no marchó sobre Cuzco sino que regresó a su residencia de Tungasuca sin entrar en la ciudad.

Micaela envió innumerables mensajes a su esposo exigiéndole que lanzara sus tropas sobre Cuzco antes de que los españoles fortalecieran las defensas y los rebeldes se dispersaran. Finalmente, la insurrección popular, presa de una dirección vacilante, fue derrotada.

El 18 de mayo de 1781, Túpac Amaru y Micaela Bastidas fueron ejecutados en la plaza de Cuzco.