05.01.2012

Respirá Buenos Aires sin humo


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. Ver Ley del Control del Tabaco

En diciembre de 2010 se aprobó la Ley Nº 3718, que establecía que no se permite fumar en ningún espacio cerrado con acceso público, incluyendo bares, restaurantes, salas de fiestas, locales bailables y shoppings. Sin embargo, daba una prórroga de un año para que los establecimientos autorizados a tener espacios para fumadores que habían realizado obras de ventilación e inversiones, pudiesen adecuarse a la nueva normativa, circunstancia que venció oficialmente el 5 de enero.

La ley prohíbe fumar en: lugares de trabajo, oficinas, taxis, establecimientos de salud y educativos, restaurantes, bares, confiterías y casas de lunch, cybers/locutorios de Internet, salas de recreación, shoppings y paseos de compras cerrados, cines, teatros, centros culturales, salas de fiesta en eventos de carácter privado, cajeros automáticos, cabinas telefónicas, terminales de ómnibus, colectivos, estaciones de subte, clubes deportivos, gimnasios, clubes para fumadores y tabaquerías.

Los únicos lugares autorizados para fumar en espacios con acceso público son los patios, terrazas, balcones y demás sitios al aire libre, así como áreas específicas para degustación en clubes de fumadores y tabaquerías sin atención de empleados. También está permitido fumar a las personas internadas en centros de salud mental y de detención, en áreas específicas.

Las personas que detecten que la ley no se cumple pueden realizar una denuncia comunicándose al número gratuito 147 o escribiendo a reclamostabaco@buenosaires.gob.ar.

La evidencia científica viene demostrando desde hace más de 20 años que la exposición al humo de tabaco puede causar efectos inmediatos, como irritación ocular, en la nariz y la garganta, o dolor de cabeza. Con el tiempo, puede generar enfermedades respiratorias (bronquitis, neumonía, por ej.), distintos tipos de cáncer (principalmente de pulmón), y enfermedades cardiovasculares (infarto, angina de pecho).

Se trata entonces de un importante avance de la Ciudad para proteger la salud de todos, porque sólo con ambientes 100% libres de humo de tabaco se evita respirar las miles de sustancias tóxicas que emana el cigarrillo, como arsénico, cianuro, plomo, acetona, etc., que permanecen en el ambiente por 14 días aunque se ventile.

Un efecto importante de estas medidas, que se observa en el corto plazo, es que bajan los ataques cardíacos. Un estudio publicado en la revista Circulation señala que en las comunidades de los Estados Unidos, Canadá y Europa en las que se prohibió el consumo de tabaco en lugares públicos, los ataques cardíacos disminuyeron hasta un 36% en comparación con las que no tienen tales restricciones. Además, en esta investigación de la Universidad de California, se descubrió que las tasas de ataque cardíaco comenzaron a descender tras la implantación de las leyes: 17% el primer año y 36% el tercero, por lo que los ataques continúan en descenso con el paso del tiempo.

Algo similar se observó en la ciudad de Santa Fe, donde en 2006 hubo 1.602 internaciones por infartos. Un año después, cuando ya se había aplicado la norma 100% libre de humo, fueron solo 1.140 internaciones, lo que representa una reducción del 28,3% en un año.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que mueren 200 mil trabajadores anualmente a causa de la exposición al humo de tabaco ajeno en su lugar de trabajo. Según investigaciones internacionales, el personal gastronómico es el más expuesto al humo de tabaco ajeno, pero los síntomas respiratorios entre los trabajadores de bares disminuyen después de la implementación de ambientes 100% libres de humo.

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