01.12.2015

Yoga en Puerto Madero

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Florencia Garavaglia hace 20 que practica Yoga, hasta transformar su disciplina en un estilo de vida, un equilibrio que representa la “unión del cuerpo, la mente y el espíritu”.

Para Florencia, el Yoga es “un arte en su máxima expresión” y desde ahí transmite su pasión.  Hace 5 años brinda clases en Puerto Madero y los grupos fueron creciendo y nutriéndose con un entusiasmo contagioso.

Las clases son mixtas y abiertas a un espectro muy amplio de edades, de aproximadamente 15 a 70 años. Son muy personalizadas porque, según nos explica Florencia, lo que se pretende no es forzar la flexibilidad sino que encontremos nuestro “propio punto medio corporal”.

Así, se trabajan funciones vitales desde un punto de vista preventivo, abordando y disolviendo lesiones y traumatismos tanto físicos como emocionales. Siempre potenciando y capitalizando los espacios y recursos propios de cada ser particular. En las clases, las individualidades se cultivan, para sumarse y enriquecerse.

“Trabajamos la aceptación y el ego, proponiendo un cambio evolutivo. Se trata sin dudas de un verdadero desafío, que ayuda a manejar el stress y la frustración, logrando una vida cotidiana más relajada y organizada a la vez”, explica.

Las clases tienen una duración de 1 hora de trabajo, con 15 minutos de meditación complementarios.

“Hacer yoga, un beneficio para el cuerpo y el espíritu. Y con Flor como profesora, una caricia para el alma”, resume una alumna.

CLASES

. Grupales: Entre 3 y 8 personas. Se trata de una clase general pero muy personalizada. Cada cual trabaja su cuerpo a su ritmo y a su tiempo, siempre respetando sus límites a nivel físico, mental y espiritual.
. Individuales: clases personalizadas en donde se trabaja las necesidades específicas de cada alumno, focalizando según los objetivos de cada uno. Recomendada para aquellos que quieran trabajar una dolencia puntual (un post operatorio, lesión o cualquier enfermedad)
. Niños: Para chicos entre 3 y 11 años. Crecer haciendo yoga los ayuda a preparase para la vida a nivel físico, mental y espiritual. Se trabajan los valores: compartir, ayudar acompañando el crecimiento de una manera no tan traumática. Se trabaja mucho con el aspecto lúdico del yoga y la NO competencia.
. In company: Se trabaja el capitalizar la energía de la gente dentro de la empresa. Haciendo foco en la sociabilización y el grupo. Es un momento de relax para revitalizar la energía corporal y así luego hacer foco en lo laboral.
. In house: Clases a domicilio para aquel que no quiere moverse de su casa. Se tabaja particularmente con el alumno según sus objetivos donde se adquiere ritmo para una práctica personal.

VECINOS Y ALUMNOS TRANSMITEN SU EXPERIENCIA

“Conocer a Flor y practicar yoga con ella fue y continúa siendo una experiencia alucinante. Parece que el esfuerzo es mínimo, no se transpira y sin embargo durante la clase puedo sentir que los huesos se estiran, la columna se endereza y los cartílagos de las articulaciones no friccionan uno contra el otro, aliviando malestares. Es verdaderamente genial para contrarrestar dolores y con la relajación el cuerpo puede volar a otra dimensión. No sé qué hubiera sido de mí en un nuevo barrio, buscando algo que me hiciera bien, si no la hubiese encontrado. De yapa, me ayudó a conocer a tus otros vecinos, todos muy simpáticos,  a estar más integrada y a gusto en mi nuevo ambiente”  nos cuenta Mariana.

Florencia, de 40 años: “En primer lugar, el yoga para mi representa haber mejorado mi dolor físico,  que era terrible. Es también equilibrio, conducta, paz, un momento dedicado absolutamente para mí.  Por eso no me pierdo ni una clase, porque además se han armado muy buenos grupos.

“Mi experiencia ha sido fascinante, con grandes resultados a unos pocos meses de comenzar. Me ha hecho sentir mucho mejor física y mentalmente. Tengo mayor registro de mi cuerpo, respiro y descanso mejor. Las clases de Flor han mejorado nuestra calidad de vida, ya que mi esposo Luis empezó a practicar yoga con ella antes que yo. Ese efecto benefactor debe ser muy evidente, porque hoy muchos de nuestros amigos son también sus alumnos” explica Marita, que anda por sus 50 años.

“Florencia posee un carisma, esmero y amor puro al yoga. Su capacidad de descubrimiento y conocimientos en otras disciplinas -como la astrología, aromaterapia y la medicina- generan clases con grandes y sorpresivas devoluciones. Ella es capaz de establecer afinidad y trato cercano con sus alumnos para motivarlos a seguir el progresivo camino del autodescubrimiento” dice Matias, de 19 años, estudiante de derecho y periodismo.

“Luego de muchos años de práctica deportiva, reencontrame con el yoga fue como volver a tomar contacto con lo esencial de mi cuerpo, comencé a ser conciente de cómo mi cuerpo me contiene y cómo yo necesito retroalimentar ese vínculo cuidando de él” concluye Nancy, psicóloga y vecina desde hace más de 10 años.


FLORENCIA GARAVAGLIA
Encarnación Ezcurra 449 depto 803 – Dique 2
Contacto: 15-5127-7205
yoga@florenciagaravaglia.com
www.florenciagaravaglia.com

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